Desde hace tres años coquetamente nos hemos acercado a esa tierra, sigilosos, prudentes. Embriagados de su hedor, de su pegachento aire, del Atrato, de la melanina, de la sabiduría, de la selva, de todo, de Chocó. El solo hecho de acercarse desde el avión, el corazón cambia, es entrar a otra dimensión. La dimensión de la magia. Esta vez nos llevó Plan International, en búsqueda de las historias de esos Jóvenes Constructores de Paz. Era la primera parada. Es un buen comienzo. Y por suerte esta vez con la oportunidad de viajar a Itsmina, a pocas horas de Quibdó. El primer día de grabación nos jugo una travesura, nos dio un rocío de su humedad en nuestra cámara, esta no aguanto su voltaje y paila: se jodio, a buscar otra (cámara). Pero no problem, se consiguió otra que enviaron desde Quibdó los amigos del Canal CNC, nos salvaron la patria y entonces a grabar la historia de Johana y su pandilla de la paz. Nos metimos en sus recuerdos, en su infancia, en sus anhelos. Johana una chica preciosa, lideresa de aguante. 
El 12 de Febrero regresamos a Quibdó a continuar con las historias de convivencia: ahora Luz Ney con su poesía se movía como un fantasma por las calles chocoanas en búsqueda de ser escuchada, de participar, de construir. En esos días se pudo comer en La Paila de mi abuela y los Bombones underground de San Johan. Nos alcanzamos a ver con nuestros parceros del Alma Jackson Parra, San Johan y el Ruso. Por los laditos vimos a Rosmira de la Aecid. Y no podíamos perder la oportunidad de hablar con uno de los sabios vivos de Chocó: el profe Leormandi de Jesús Córdoba. Al que no pudimos ver fue al Delfino Murillo.
Regresamos el Sábado 13 de Febrero, extrañándola cada vez más, una tierra que quedo sin Brujo pero con toda su magia en las calles.
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